La historia dos almas especiales destinadas a amarse, de dos almas gemelas. El dolor y el esfuerzo para conseguirlo, la esperanza y el valor necesarios para salir adelante, la belleza de nuestro mundo y de los mundos paralelos... Y la magia del amor.



domingo, 5 de junio de 2011

Capítulo II: La Primera Noche

Aquí va el segundo capítulo, chicas. Espero que les guste... Un saludo!



Michael se quedó allí parado, sin saber qué hacer. ¿Y ahora? Lo primero que tenía que hacer era encontrar un sitio donde dormir o al menos descansar, serenarse un poco y poder pensar con claridad, se dijo. El sol ya había caído, y la oscuridad empezaba a inundar todo el bosque. Así que se dirigió hacia un hermoso nogal, cerca del silencioso estanque. Se encaramó a las ramas del árbol, con bastante dificultad, y se acomodó allí. Luego cerró los ojos y se dispuso a dormir antes de que la tristeza le abrumase por completo…
Un chillido agudo le sobresaltó, haciéndole abrir los ojos, asustado. Ante él, una criatura rugía mostrando los blancos y afilados colmillos, con gesto de enfado. Era de tez amarillenta, con manos muy grandes y con cuatro dedos. Su cabello era color fuego, y siseaba como si de serpientes naranjas se tratase. Los ojos de la criatura eran totalmente negros, sin pupilas no iris; grandes y achinados. Su nariz era recta y sus labios finos, largos y muy rojos.
Michael sabía qué era aquello; un amo del fuego. No eran masculinos ni femeninos, y resultaban a la vez hermosos y compasivos que horriblemente amenazadores y furibundos.
La criatura siseaba y chillaba, arrinconando a Michael contra las ramas. El arpa-yinn estaba asustado, pero se mostró casi impasible.
-         Lo siento.- murmuró, comprendiendo que estaba en territorio del amo del fuego.- No sabía que tú estabas aquí. Perdona. Me marcho.- afirmó, ante la mirada apremiante de la criatura. Y, encontrando un huequito entre las nudosas ramas del nogal, saltó al vacío para volar hasta el suelo. El único problema era que ya no tenía alas; pero el joven se dio cuenta de esto demasiado tarde. Acostumbrado a volar, la sensación de no poder hacerlo le resultaba imposible. Sin ninguna capacidad para elevarse, cayó al suelo con un golpe seco, gritando de sorpresa más que de otra cosa.
Se hizo daño al caer al suelo, además de que la altura era considerable. Las piedras golpearon con dureza sus cicatrices, haciéndole gemir de dolor.

Puede que las criaturas salvajes y mágicas resulten ariscas a veces, y se empeñen demasiado en defender su territorio, sea como sea. Pero, en el fondo, son compasivas, y leales a cualquier otra criatura que no les trate mal. Se ayudan entre sí y saben lo que es la piedad, aparte de que la mayoría son muy, muy inteligentes.

El amo del fuego, al comprender el motivo de la caída de Michael, se apiadó de él, y descendió por el tronco del árbol como una serpiente, apresurándose al lado del arpa-yinn. Él seguía tirado en el suelo, jadeando y llorando en silencio de tristeza y de impotencia. Ni podía levantarse ni quería hacerlo. Estaba rendido.
La otra criatura le miró, compasivo, y esbozó una sonrisa de ánimo y de disculpa por su ferocidad. Sus cabellos se habían “tranquilizado”, y ahora correteaban, rizados y alborotados, por su espalda, delgada. El joven le agradeció su apoyo con una mirada dulce.
El amo del fuego le tendió una mano, que Michael aceptó, y le ayudó a levantarse, sosteniéndole. Luego, señaló un sauce llorón cercano allí. El arpa-yinn comprendió que podía alojarse allí, y sonrió, agradeciéndole su amabilidad con una mirada. Después, cada uno fue para su árbol, el amo del fuego reptando rápidamente, como una salamandra, y Michael tambaleándose, haciendo esfuerzos para conseguir mantenerse en pie.


Michael se detuvo frente al sauce llorón que el amo del fuego le había indicado. Se sentó en un agradable y mullido hueco que formaban las raíces, debajo de la cortina de ramas con pequeñas hojitas. Se encogió sobre sí mismo, sintiéndose enormemente mal. Hizo ademán de arroparse un poco con sus blancas, suaves y grandes alas, para sentirse reconfortado; pero recordó que ya no tenía alas. Otra vez más, lo había olvidado. Quiso quitarse la camisa; no estaba acostumbrado a llevar nada sobre el torso, y no hacía más que picarle y escocerle en las heridas. Se  la quitó y la dejó a su lado, bien dobladita. Enterró su rostro en las manos, y comenzó a llorar, suavemente. Su llanto era como una lluvia de cristal cayendo sobre la hierba.
Se sentía terriblemente triste, solo y muy dolorido. Las heridas de la espalda le ardían con fuerza. Y pensar que unos días atrás era tan feliz…
Sollozó. De pronto, advirtió un tenue movimiento a sus espaldas, debido a sus finos sentidos. Sintió que alguien lo observaba desde las ramas del sauce, e intentó quedarse quieto. Pero no conseguía cesar su llanto, y su cuerpo se convulsionaba con cada sollozo. La criatura que le observaba su fue acercando a él poco a poco, descendiendo por el tronco del árbol.
Michael se volvió y vio a una criatura que se sobresaltó cuando él volvió la cabeza, y que se ocultó detrás del tronco. Pero, al percatarse de que el arpa-yinn no tenía malas intenciones, bajó al suelo y asomó la cabeza, observando a Michael con curiosidad. Era una ninfa, muy delgada y algo menuda, con la piel gris y los cabellos azulados y brillantes, muy largos. Sus orejas eran puntiagudas, y sus ojos grandes y algo rasgados, azules profundo, y con pestañas muy largas. Su nariz era respingona y sus labios rosas muy claros.
Michael no comprendía por qué el amo del fuego le había aconsejado ese árbol, si ya estaba habitado; pero luego se percató de que la ninfa iba vestida con hojas del sauce, y consideró la posibilidad de que fuese la guardiana del sauce. No vivía en él; ambos eran uno.
Los dos se observaron un largo rato, aunque el joven aún tenía los ojos anegados en lágrimas.
Ella se aproximó a él, sigilosa y cautelosamente, agazapada. Rodeó el cuerpo del arpa-yinn, observadora. Michael, alerta y receloso, la seguía con la mirada. La ninfa se acercó a su espalda, que no estaba del todo apoyada en el árbol, y acarició con delicadeza las heridas que dejaba ver su espalda descubierta, donde habían estado sus alas. Entonces, le dirigió una mirada profunda y comprensiva, y Michael se la devolvió. Luego no pudo reprimir el llanto, esta vez en un tono más alto. La ninfa puso un gesto comprensivo y se sentó junto a él, para que el arpa-yinn entendiese que no estaba solo, y que ella estaba allí con él.
Se acercaron, al oírlo, numerosas haditas, de diversos colores, que desprendían un halo de luz a su alrededor, y dejaban un rastro brillante. Salían de ramas, flores, hojas… Se agruparon alrededor de Michael, que lloraba, y comenzaron a acariciarle en silencio, a pesar de que no medían más de un dedo corazón. Las había de varias razas: africanas, asiáticas, europeas y de los hielos. Cogían los rizos del joven y los mecían, como si una mano grande  los revolviese, cariñosamente, y besaban las lágrimas del arpa-yinn y su piel.
Aparecieron también colibríes, con plumajes de colores y alitas finas; duendes, con pinta de adorables niños de unos 8 años, saltarines; un unicornio, un ave fénix, gnomillos, más hadas, elfos, y hasta las náyades se acercaron a la orilla del estanque cristalino y profundo… Y muchas otras criaturas.
Todos se agruparon en torno a Michael, con compasión, curiosidad, comprensión y amabilidad. El arpa-yinn seguía sin poder controlar sus sollozos, y enterraba la cabeza en las rodillas, con timidez.
-         No llores, arpa-yinn.- le dijo en élfico y con dulzura un elfo esbelto y delgado, de cabellos dorados, ojos verdes y ropas claras. Aunque le habló en un idioma diferente al suyo, difícil y hermoso, Michael lo entendió perfectamente. - No llores.- ahora habló en castellano, percatándose de que no todos los presentes podían entenderle. Tenía un fuerte acento, y voz grave y sabia.
-         Todos pasamos por esto un día.- consoló una ninfa de cabellos, piel y ojos oscuros.- Sabemos cómo te sientes.- y le cogió una mano. Su piel era cálida.
-         ¿Por qué?... ¿Por qué? ¿Por qué… hacen esto?- lloró Michael, temblando. La ninfa guardiana del sauce le tomó la otra mano, tímidamente.
-         Porque son crueles.- fue la respuesta de una elfa rubia, de ojos azules y piel pálida. Su voz era más bien fría, pero compasiva.- Porque son crueles y egoístas.- y la hermosa joven elfa le sonrió, con complicidad.
-         Pero no te preocupes. Te adaptarás pronto. Todos lo hicimos… esto no es tan malo si vimos todos juntos, ya verás.- le animó un duendecillo de rizos y ojos color chocolate. Pero Michael negó.
-         Mi familia… Mi madre, mi… mi padre, mis hermanos y… mis hermanas, mis primos y primas, mis… tíos y tías, mis amigos y… y mis… amigas…- sollozó el arpa-yinn, aún con el rostro enterrado en las manos.- Ya nunca les… nunca les volveré a ver…- se hizo el silencio entre los allí presentes. No había ninguna respuesta alentadora para eso.- Y… mis alas… mis alas… Yo no sé… no sé caminar casi… Mis alas… Esto es una pesadilla… Una… pesadilla…-lloró el joven, temblando. Nadie necesitó preguntar para adivinar que le habían cortado las alas, no importaba quién ni cómo.
-         No te preocupes, arpa-yinn.  Pronto te adaptarás y volverás a ser feliz…- se atrevió a decir un hadita rubia.
-         Pero, ¿por qué?... ¿Por qué?

Durante unos minutos, sólo se escucharon los sollozos suaves de Michael. Fueron cesando poco a poco, con calma. El arpa-yinn se serenó, y se limpió las lágrimas. Todos permanecían en silencio, esperando pacientemente a que el joven se calmase. En sus adentros, Michael se lo agradecía sin límites.
-         Túmbate, arpa-yinn. Te curaremos tus heridas.- le sugirió un hada prácticamente plateada de pies a cabeza. Michael titubeó, avergonzado.
-         Venga, vamos.- le animó el elfo rubio.- No temas.- y el joven asintió. Se tumbó bocabajo en la hierba, fresca y mullida, y cerró los ojos.
-         Muchas gracias.- murmuró. Nadie contestó, pero fue como si todos dijesen “de nada” a la vez.








6 comentarios:

  1. Oye escribes muy bien! Espero con impaciencia los próximos capítulos! (Sé que lleva su tiempo escribir uno, pero soy una devora-libros, y tu webnovela me encanta) Así que ya sabes, tienes por aquí a una lectora impaciente jajaja! Un saludo!

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  2. Guau Adia, muchísimas gracias!! :)
    Bueno, la verdad es que ya tengo casi toda la historia escrita, pero bueno, de momento sólo tengo dos seguidores y eso me desanima un poco a la hora de colgar los capítulos... Pero, ¡no sabes la ilusión que me hace que te gusten! Gracias nena!
    Un cariñoso saludo desde España!! :)

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  3. Como??? Tienes casi toda la historia escrita y me tienes así?? eso es muy cruel... por Dios sube más! cuando me engancho a algo tengo que acabarlo :) jaja
    Los seguidores te irán llegando, tu por eso no te desanimes, intenta promocionar tu webnovela en tuenti, facebook, etc. en todo lo que pilles! Hay mucha gente a la que le encantaría leerla pero no sabe de su existencia, te lo aseguro!

    De verdad, no suelo comentar muchas veces, pero cuando es necesario lo hago... y era imprescindible felicitarte por tu trabajo!!
    Besos también desde España! :)

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  4. Jajaja bueno, seguiré subiendo por supuesto nena!! Pero con calma... No querrás leer todo en un día jaja! También tengo otras historias sobre Michael, tal vez más buenas pero menos originales... En fin, estoy intentando darle publicidad al blog e incluirlo en in foro internacional, pero para eso tengo que conseguir 10 seguidores... Supongo que es cuestión de tiempo!!
    Gracias por tus ánimos y tus palabras linda!!
    Un beso! :)
    Capitana Amanecer

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  5. Hombre... no me importaría leérmelo en un día (Soy capaz, te lo aseguro)Me gustaría mucho leer también las otras historias de Michael que tienes, aunque según tu no sean tan originales... me gustan de igual forma!

    Quieres publicar tu blog en "A legacy of love" ?? Te lo digo porque ahí ponen de requisito mínimo 10 seguidores pero eso da igual. Yo subí una cuando no tenía ningún seguidor y me la aceptaron. Me dijeron que el número de seguidores daba igual, mientras la historia fuera buena... así que ya sabes!

    Besos guapa!

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  6. Guau! Lo dices en serio? Es justo donde quería publicarlo!! Eso es genial, voy a intentarlo ahora mismo... Muchas gracias Adia! Aquí va otro capítulo para tí... Un beso guapa, gracias de nuevo!

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