Pasó el verano y el calor, y pronto las hojas comenzaron a caerse de los árboles, dejando el jardín cubierto por una manta marrón. Las primeras lluvias mojaron el jardín, el viento comenzó a soplar con fuerza y el cielo pasó de ser azul claro a ser azul apagado. Luego el invierno, el manto blanco de la nieve cubriendo todos los rincones, la mayoría de las criaturas mágicas hibernadas, Michael y Blanca junto al fuego de la casa de ella, durmiendo siempre juntos y abrazados, sin importarles el frío de afuera. Llegó el cumpleaños de Blanca, la navidad, y pronto cambiaron de año. Las heladas y aquel frío glaciar hacían que Michael no quisiese salir a penas al jardín, él que desconocía aquel frío. Luego el clima se fue suavizando; el cielo gris y las lluvias torrenciales, y más pronto de lo que pensaban todos, el jardín cubierto de flores, los árboles en flor y con brotes, la hierba empezando a crecer, el clima fresco pero ya no frío, el regreso al trabajo, la belleza del jardín en su mayor punto. Y después las frutas maduras, el sol volviendo a calentar, la vegetación volviéndose color oro y secándose, los baños en la piscina y los paseos por el bosque de Michael y de Blanca… y volvió el otoño, volvió el invierno y volvió la primavera.
Pasaba el tiempo rápidamente, y sólo Michael parecía darse cuenta…
Y un oscuro y frío día de abril, cuatro años después de su llegada al jardín de Dan, el arpa-yinn enfermó. La noticia corrió como la pólvora por todo el jardín, aunque las criaturas más o menos lo esperaban. El arpa-yinn estaba gravemente enfermo, no se sabía por qué. La mayoría de los habitantes acudieron a verlo; tal vez para cerciorarse de que los rumores eran ciertos, o para intentar curarle (si alguno lo intentó, ninguno lo consiguió) o únicamente sólo para verle.
Blanca lo había encontrado inconsciente aquella mañana, al ir a verlo, y se lo había comunicado con urgencia a su tío y a Lun. En cuanto la joven fue corriendo, con lágrimas en los ojos, a ver al elfo, este se apresuró a ir al sauce de Michael, preocupado, donde el arpa-yinn yacía inconsciente.
Dan no quería perder a su arpa-yinn de aquella manera por nada del mundo. Estaba muy preocupado. ¿Quién iba a cantarle, a cocinarle y a ayudarle a ganar sus apuestas respondiendo acertijos? Y, aunque no lo reconociese, Dan le había cogido mucho cariño al dulce Michael. Sin su arpa-yinn, estaría perdido.
Lun se acercó al sauce donde Michael yacía con paso firme y el ceño fruncido. Se arrodilló en silencio ante el cuerpo del arpa-yinn, que nadie se había atrevido a mover, y lo examinó: el joven presentaba manchas descoloridas y costras en la piel. Sus labios estaban excesivamente agrietados y heridos, y presentaba unas profundar ojeras. Parecía que se había vuelto mucho más delgado, y que su rostro estaba más… más triste y apagado. Tenía los ojos cerrados y el semblante relajado. Podía pensarse que estaba muerto, de no ser por su respiración, débil e irregular, casi inexistente. Blanca se había estremecido al verle; visto así, parecía débil, muerto, deteriorado… Si se comparaba con la primera imagen de Michael que ella había conocido, no había color. Lo peor de todo era que aquello había ocurrido de la noche a la mañana, en unas pocas horas, mientras el arpa-yinn dormía. Le enfermedad le había cogido por sorpresa. Blanca lo había notado triste y alicaído el día anterior, pero lo consideraba algo periódico; el arpa-yinn tenía días y días. Ishe le había contado a Blanca que aquella noche, al principio Michael no había podido dormir, y cuando consiguió conciliar el sueño, había gritado entre horribles pesadillas. Ishe había intentado despertarle y tranquilizarle, pero el arpa-yinn no había dejado de soñar, y, hasta entonces, no había despertado.
Lun sabía perfectamente lo que tenía que hacer, y agradecía las explicaciones. Con gesto serio colocó una mano en el cuello del arpa-yinn, y le tomó el pulso.
- Malnutrición.- afirmó, con voz grave.
- ¿Es… es sólo eso?- preguntó Dan, casi aliviado, que estaba de pie junto al elfo, preocupado. Aquel problema tenía fácil solución. Pero la enfermedad de Michael no parecía algo para tomarse a la ligera.
- No. Es sólo un factor que favorece su enfermedad. Mm…- el elfo olisqueó el cuerpo del joven.- una fuerte alergia… a la leche de vaca.- anunció, enarcando una ceja. Luego colocó una mano en el estómago de Michael.- y por eso problemas al digerir, fuertes dolores de estómago y mareos.
- ¿Leche? ¿Quién le ha mandado beber leche?- chilló Dan.
- Sabes perfectamente que él no lo haría por voluntad propia, tío.- intervino Blanca, fríamente.- Pero, claro, no te das ni cuenta de que lo único que le ofreces de comer, una vez cada tres días, es pan con un vaso de leche… Él cocina para todos los seres del jardín y apenas le das de comer…
- Vale, vale. Me he enterado…- farfulló Dan. Lun ignoraba la disputa, con indiferencia. Besó largo rato la frente de Michael, y tocó sus mejillas. Luego abrió sus ojos, examinó sus iris y le colocó una mano en el corazón. Cerró los ojos y se concentró.
- Fiebre.- murmuró.- Extremo agotamiento. Falta de horas de sueño. Demasiada actividad sin descanso. Cansancio. Traumas y miedos… Y…- luego de decir esto, Lun se volvió hacia Dan, serio y con expresión grave, pero con una mirada de compasión.
- Dan, tanto Blanca como tú y como yo sabemos lo que realmente le pasa al arpa-yinn. Lo demás son causas secundarias.
- Exprésate mejor, Lun.
- Michael está solo y triste. Blanca es lo único que lo retiene… aquí. Si no, ya lo habríamos perdido. He leído sus sentimientos, humano. Añora a su gente, les añora con toda su alma desde que llegó aquí. Aunque tenga una compañera, sabes que no es bastante. Sabes como son los arpa-yinn. Supiste desde el principio que Michael temía y aborrecía la soledad, y aún así no hiciste nada para evitarlo… Ahora que la ha sufrido tanto tiempo, pasa esto.- señaló el cuerpo inerte del arpa-yinn.
- Y… ¿qué se puede hacer?- farfulló Dan, de mala gana. No quería parecer preocupado, aunque realmente lo estaba. A pesar de que necesitaba a Michael para una vida más cómoda, no quería confesar que le había cogido cierto cariño al arpa-yinn, tan tímido, tan dulce, tan dócil.
- Sólo una cosa; Michael ha de ser tratado con mejores condiciones y llevado con su familia en breve… o morirá.- las últimas palabras golpearon fuertemente a Blanca, que no pudo evitar exclamar un “¡No!”. Se estremeció, y miró a su tío, suplicante, cogiendo la mano inerte de Michael.
Dan frunció el ceño y meditó la cuestión. ¿Perder para siempre su más preciada caza y un valioso regalo -y quedar como un memo- o dejar morir a una criatura pura y dulce cuya raza además estaba en peligro de extinción, a la que tanto cariño había cogido?
Dudó unos minutos, observando a Michael, pero al final suspiró, resignado.
- Lun, acompaña a Blanca a llevar a Michael a su casa… Muéstrale el camino, llévales y luego vuelve aquí dentro de dos días. ¿Me has oído, Lun? Vuelve aquí en cuanto Michael esté a salvo, te daré simplemente dos días, que serán más que suficiente. Blanca, tú haz lo que te de la gana. Puedes irte a donde quieras, ¿sabes? Márchate con el arpa-yinn si es lo que quieres. Tienes mi premiso.- anunció, con cierto fastidio. Luego se incorporó y tomó sin muchos miramientos el brazo de Lun, que le observaba enfadado. Dan se sacó algo muy pequeño del bolsillo, algo así como una chapita, y se la incrustó a Lun en el antebrazo, que siseó de dolor.
- Esto es un chip localizador, Lun. Sabré dónde estás en todo momento, y si tardas más de dos días en volver, no dudaré en localizarte e ir a por ti… Capturando también a todo el que me encuentre en mi camino. Es inútil que trates de quitártelo, sólo yo puedo desactivarlo, y si lo destruyes, como está en el interior de tu cuerpo, soltará un veneno y morirás al instante.
- Ahórrate las explicaciones, humano, he oído suficiente.
- No te escapes. Morirás si intentas nada.- volvió a insistir Dan, arrogante. Lun le enseñó sus afilados dientes de elfo.
- No pensaba hacerlo. Vamos, debemos irnos.
Blanca apenas se despidió de su tío. Tan sólo un “adiós” y el hombre que tanto la había hecho sufrir, a ella y a sus seres queridos, se dio la vuelta. Blanca pensó que no volvería a verlo y se alegró de ello, aunque tal vez estaba equivocada…
“Michael…”
“Michael…”
“Michael, ¿puedes oírme?”
Finalmente, con mucha dificultad, abrí los ojos, impulsado por esa voz fría pero hermosa que me llamaba.
Me encontré tumbado en la hierba, bajo mi sauce… Lun y Dan estaban inclinados sobre mí, y Blanca besaba mi frente, con lágrimas en los ojos. Intenté moverme, y entonces ocurrió algo inesperado; salí volando. Mi cuerpo se quedó en el suelo, mientras que yo me elevé unos metros, como si fuese más ligero que el aire.
- ¿Qué…?- fui a decir, sorprendido, mirando para abajo; Lun, Blanca y Dan seguían inclinados sobre mi cuerpo, que presentaba un horrible aspecto.
- Tranquilo.- dijo la voz femenina y fría. Y entonces fue cuando reparé en ella. Estaba de pie, junto a mi cuerpo, seria y hermosa. Tenía la piel como la porcelana, muy tersa y demasiado pálida. Su cabello era lacio y negro como la noche, muy largo, y ondeaba al viento. Sus ojos, negros y profundos, grandes y escalofriantes, me atravesaron, produciéndome escalofríos.
- ¿Quién… eres?- pregunté, dudoso, esforzándome por bajar al suelo. Creo que es aquel momento no tenía cuerpo; tan sólo era mi alma, ligera y libre.
- ¿No me reconoces?- su voz era dura pero amable. Fruncí el ceño, tratando de recordar; en verdad, me sonaba demasiado su imagen. Estaba seguro de que no la había visto nunca antes, pero recordaba que mi madre me había descrito a alguien igual, a…
- Dios mío.- jadeé.- ¿Eres… eres La Muerte ?- pregunté, deseando que dijese que no; si lo era, significaba que yo estaba… No, no podía ser, no quería. El pánico se adueñó de mí. Ella esbozó una sonrisa lobuna, y dijo, como si me leyese la mente:
- No, no estás muerto… Todavía.
- Entonces… ¿Qué está ocurriendo?
- Estás en la frontera entre la vida y la muerte; van a llevarte con tu familia, eso te salvará; pero puedes morir en el viaje. La decisión es tuya, Michael… Elige tu destino.
- ¿Morir o vivir? Creo que ya lo he decidido…
- Piénsatelo muy bien, Michael… Sé que últimamente la vida no se ha portado bien contigo, pero puede que a parir de ahora empieces a ser feliz… Aún así, no estarás en ningún sitio mejor que donde yo voy a llevarte. Tu madre te lo explicó muchas veces; la muerte no duele, es algo agradable; yo seré la encargada de guiarte hasta el Cielo, y te dejaré allí, donde serás más feliz que nunca… Después, te reencarnarás y tendrás una nueva vida.
- Lo sé.- interrumpí, cortésmente.- Pero… no he terminado aún el la Tierra. Es más, tengo la sensación de estar empezando. Me quedan muchas cosas por hacer, y ahora mi vida tiene un sentido, he encontrado mi máxima felicidad… No puedo irme ahora.
- ¿Estás seguro?
- Sí.- estaba completamente seguro. Ella sonrió y asintió. Entonces, empecé a sentir una atracción hacia mi cuerpo carnal, algo que me obligaba a meterme dentro de él…
Lo último que vi es a Ella despedirse con la mano, mientras el aire se la llevaba. Luego, todo se volvió oscuro.


Madre mía!!! Pobre Michael!! Que susto me he dado cuando ha "muerto" momentáneamente. Dios, espero que el viaje les vaya bien... pero me da pena el pobre Lun; Blanca puede hacer lo que quiera, pero él... espero que pueda liberarse también. Ah y me gustó mucho como describiste a la muerte.
ResponderEliminarMe has dejado con la intriga! No sé si podré esperar a ver lo que pasa en el siguiente capítulo...
Un besazo amiga!
Adia! :) Gracias de nuevo por tu comentario!^^ Me alegro de que te haya gustado! :D
ResponderEliminarBueno, la verdad es que Dan tenía que enterarse de que Michael no es inmortal ni de hierro, y le hacía falta un pequeño susto para que se diese cuenta de que realmente le ha cogido cariño! Y respecto a Lun... No creo que tenga buena suerte :/
El jueves volveré a publicar! Muchas gracias por tus ánimos guapa, muchos besos!! :) ^^
Bueno, después de todo aun parece que Dan tiene un corazón por ahí escondido... pero me sigue pareciendo muy cruel lo de Lun!
ResponderEliminarEspero impaciente el jueves... que delicia es volver de clase y poder leer historias como esta. Un beso!
Oh, ¡pobre Michael!
ResponderEliminarA pesar de que no es nada agradable lo que ocurre con él, me alegra que Dan haya escarmentado. No podía tenerlo así toda la vida y esperar que las cosas marcharan bien.
Y Lun, hasta yo le he cogido cariño, y me apena que no logre escapar.
Me has dado un buen susto cuando Michael se encuentra con Ella.
Esperaré hasta el jueves con ansias! Sabes que me encanta tu novela, es bellísima!
Un beso!
Hola!
ResponderEliminarnueva lectora ^^ y fiel eh :P
empece a leer hoy la nove
y me he quedado emocionada!!!
tienes un gran talento, enserio, eres una excelente escritora.
Me encanta la historia, es tan distinta
tan linda, y emocionante :3
q imaginacion tienes! :D
Me has dejado intrigada, q pasara ahora?
Espero con ansias el proximo capi
Saludos :)
Julia y Gipsy! :)
ResponderEliminarMuchas gracias por molestaros en comentar, me alegro mucho de que os guste mi novela! :) Sinceramente, necesito y agradezco mucho los ánimos que me dais :) Mil gracias chicas! Muchos besos!