La historia dos almas especiales destinadas a amarse, de dos almas gemelas. El dolor y el esfuerzo para conseguirlo, la esperanza y el valor necesarios para salir adelante, la belleza de nuestro mundo y de los mundos paralelos... Y la magia del amor.



jueves, 4 de agosto de 2011

Capítulo VIII: El Diario de Blanca


                                                                                                                                     09 de Septiembre

Nunca imaginé que en tan poco tiempo mi vida cambiaría tanto, la verdad. Lo primero, hola diario. Hacía mucho que no te escribía, pero lo siento, es que no tenía nada interesante que contar. Sin embargo, ¡ahora sí!
Bueno, vayamos paso a paso.
Hace algunos meses, llegó una criatura muy especial al jardín de mi tío. Un arpa-yinn. Se llama Michael, y bueno, aquí te dejo pegada una foto suya. ¿No es increíblemente guapo? Los arpa-yinn son criaturas muy parecidas a los ángeles, dulces, sensibles, tímidos, cariñosos y muy, muy inteligentes. Recuerdo el primer día que llegó, estaba realmente mal, casi moribundo, sobre todo porque le habían cortado las alas. Pero por la noche las demás criaturas mágicas le ayudaron y bueno, se puso mejor. La magia de todos juntos es muy poderosa, supongo.
A la mañana siguiente de que llegase fui a encontrarlo y hablamos un buen rato. Me pareció realmente agradable, pero una raza muy curiosa. ¿Sabes estas personas que tienes la sensación de conocer de antes, y la necesidad de amarlas desde el primer momento? Pues Michael es una de ellas, mejor dicho, la única en mi vida. Rápidamente me enamoré de él, de su dulzura, de sus ojos, de todo su ser. Aquella mañana tuvo también la típica charla de mi tío, bienvenido, muéstrame lo que sabes hacer, esto es lo que tienes que hacer, esto es lo que vas a comer, aquí vas a dormir, bla bla bla… Aunque la verdad es que Michael ya había escogido un lugar para alojarse por la noche, un precioso sauce llorón que está justo en frente de mi balcón, de modo que puedo verle muy bien si me asomo. Allí además habita Ishe, la guardiana del sauce, una ninfa linda y muda; la conozco, pero me cuesta mucho comunicarme con ella…
Dios mío, ¡como me desvío del tema! Y eso que él no sale de mi cabeza… Michael, Michael, Michael. Michael y sólo Michael. Nunca había estado tan enamorada, la verdad. Pero es que, ¿Cómo no enamorarse de él? Aquella mañana le demostró a mi tío algunas de sus cualidades y dones… ¡Que criatura tan maravillosa, la de cosas hermosas que puede hacer! Revivió a un colibrí, cantó una canción preciosa…
Cuando terminó la imprescindible charlita con mi tío y de visitar la cocina y a nuestra simpática Rosa (y después de que Michael sufriese un poco, ya que para liberar a su hermanito, también capturado, se condenó a sí mismo… En fin, pura crueldad humana), Michael se fue a no sé qué con mi tío, y no me dejaron ir con ellos. Así que fui a ver a Lun.
Lun.
Él es otro apartado importante en mi vida. No estoy enamorada de él ni nada parecido, pero de alguna manera, nos queremos mucho. Tal vez como hermanos, o como padre e hija… Lun es un elfo, y tiene más de 300 años. Alucinante. Es un excelente curandero y un poco mago, y sabe mucho sobre todos los temas. El primer recuerdo que tengo de él es más o menos a los años, cuando llevaba poco tiempo aquí y me sentía mal y desquerida. Estaba llorando en el bosque de mi tío y de repente apareció él. Tan alto y esbelto, con paso altivo y elegante, cabellos rojizos largos y lisos, dejando entrever sus orejas de punta. Con sus manos finas y grandes, su espalda erguida, su piel perfecta, y sus ojos algo rasgados y grises; profundos, intimidantes, sabios, tristes. Surgió de entre la maleza y en silencio, sin decir nada, me tomó en sus brazos y me acunó con casi dulzura. Me encantó su abrazo. Lo único que me hizo sentir incómoda fueron sus ojos; me daban miedo, pero más bien porque estaban llenos de dolor y furia. Más tarde descubriría que lo alejaron mediante tortura de sus hijos y de su familia, mataron a su mujer delante suyo y algunas cosas horribles más. En fin… Desde aquella tarde en que me consoló, comenzó a ser como mi padre; me cuidaba, me enseñaba, me reprendía, me aconsejaba, me escuchaba. Me alegré cuando le vi junto a Michael, supe entonces que el arpa-yinn estaba en buenas manos. Lun era frío y serio, pero compasivo y muy sabio.
-         Creo que estoy enamorada de Michael, ya sé que hace nada que le conozco, pero…- fue lo primero que le dije cuando fui a buscarle y le encontré subido a un árbol. Él sonrió y bajó de un ágil salto y me acarició el pelo.
-         Sabía que pasaría, tarde o temprano.
-         ¿Por qué?
-         Intuición. ¿Sabes? Ya conocía a Michael de antes…
-         ¿En serio? ¡Guao! ¿Y no te ha reconocido?
-         No puede. Fue en otra vida.
-         ¿Qué…?
-         Verás, Blanca, los seres sobrenaturales nos reencarnamos; eso quiere decir que nuestra alma, cuando morimos, anida en otro cuerpo y volvemos a vivir bajo esa nueva forma, peor sin acordarnos de nada de nuestras vidas anteriores, ¿entiendes?
-         Sí, ya lo había oído antes.
-         Bien. Pues yo he vivido 436 años. Recuerdo haber conocido a Michael cuando yo sólo tenía 260 y él era un humano…
-         ¿Un humano?
-         Sí. Pero sorprendentemente, su apariencia era muy parecida a la de ahora… Tan sólo que no tenía alas, llevaba el pelo más corto y su rostro era más humano, sus ojos no eran tan grandes pero sí igual de expresivos…
-         Cuéntame como fue, por favor.
-         Yo huía de unos cazadores que me perseguían por ser elfo. Por supuesto, estaba en el reino de los humanos, y aún… bueno, tenía una mujer embarazada y un hijo. Mi vida era maravillosa por entonces, y me gustaban el riego y las aventuras. Me creía más o menos invencible comparado con los humanos…

>> Me hirieron con una flecha en el costado, y entonces empecé a preocuparme en serio. Si no me daba prisa, me atraparían. Me adelanté un poco a los cazadores, haciendo acopo de mis últimas fuerzas, y comencé a llamar a todas las puertas pidiendo amparo. Pero nadie me dejaba entrar y todos eran bordes conmigo. Me metí en una callejuela, intentando despistarles pero sabiendo que estaba perdido… Y entonces oí su voz. Por cierto, no ha cambiado nada desde entonces. Aguda y dulce, suave. “Puedes entrar aquí, si quieres.” Me dijo. Me volví y allí estaba él, en la puerta de una pequeña casita, invitándome a entrar. Debería ser algo mayor que ahora, tal vez 30 años, pero seguía siendo muy guapo. No temió de mí, no me juzgó por ser de otra raza, me trató como a un hermano, pero con respeto. Me dio comida, bebida, un lecho y me curó la herida. Vivía solo, estudiaba medicina. Tan sólo me quedé una noche en su casa, pero me gustó aquel chico. Se llamaba Mikel por entonces, bastante parecido a su nombre actual. Le prometí que alguna vez nos volveríamos a ver y le devolvería el favor.

-         Y lo has hecho.- le dije, sonriendo. Me gustó bastante la historia, es conmovedora. Recordé entonces la imagen del momento en el que Michael llegó, justo después de que mi tío y yo nos marchásemos; subí corriendo a mi habitación y observé la escena; Michael llorando apoyado en un sauce y muchas criaturas consolándole… Y Lun, como una perfecta estatua de porcelana, allí de pie, serio, mirando a Michael desolado.
-         Se lo prometí.
-         Háblame de los arpa-yinn, Lun. Por ejemplo, ¿por qué se reproducen de esa manera tan extraña? Además, con lo bonito que es hacer el amor…
-         Bueno, respecto a lo primero, me parece que es la mejor. ¿Te imaginas a una mujer arpa-yinn sufriendo los dolores del parto, ellos que no conocen el dolor? No, nada de eso. Y, ¿te imaginas que se reprodujesen por huevos, dejando a los pequeños medio abandonados en los huevos? No, nada de eso…
-         Bueno, pero, ¿Qué me dices de lo segundo?
-         No sé, niña, no sé todo sobre los arpa-yinn… Ni siquiera tienen la misma anatomía que nosotros, así que no puedo asegurar que…
-         ¿No tienen la misma anatomía que nosotros?
-         No; no produce heces, solo orinan, y el resto de los desechos los expulsan mediante la respiración al dormir, como las plantas.
-         Increíble.
-         Sí. De modo que no tienen el mismo aparato excretor que nosotros, y, por supuesto, su aparato digestivo es muy diferente. Su estómago es más pequeño que el nuestro y preparado para aceptar sólo las vitaminas de las frutas.
-         ¿No necesitan otras cosas?
-         No. Además, su intestino es muy corto, de modo que los alimentos tardan poco en llegar al estómago y así no se pudren. Son más inteligentes que los humanos, por lo tanto, su cerebro es más grande que el vuestro.
-         ¿Sus huesos son huecos, como los de las aves?
-         Exacto. Así le resulta muy fácil volar. Sus pulmones son más grandes que los nuestros y pueden aguantar menos presión, para volar alto. Tienen más cuerdas vocales que las nuestras y más finas, así que tienen la voz más aguda…
-         ¿Por qué tienen los ojos tan grandes?
-         No creo que eso sea un adjetivo de todos los arpa-yinn, sino una característica exclusiva de Michael…
-         En resumen, son fascinantes.
-         Realmente lo son. Descuida, Blanca, te prometo que cuidaré a Michael como si fuese mi hijo, le debo más de lo que crees...

Lun me contó algunas cosas más, y después me marché a casa. Los siguientes días frecuenté  mucho con Michael, nos hicimos amigos íntimos… Lo he cuidado lo mejor que he podido, y eso que mi tío se empeña en hacerle mucho daño… Me ha contado muchas cosas sobre sus costumbres y su familia, sobre el lugar donde vive… Yo también le cuento y le enseño muchas cosas. Me sorprende y me encanta la manera de la que le fascina y le aterra a la vez el mundo de los humanos, aunque hay cosas que le parecen muy hermosas, como por ejemplo, el piano.
Tengo un piano de cola, muy grande, en el salón. Una vez, Michael me escuchó tocarlo, y quiso probar él también. Aparte de las escasas cosas que le dije, él no tenía ni idea de cómo tocar; sin embargo, comprendió en seguida dónde estaba cada sonido y cómo había que tocar. Unos instantes después, lo encontré componiendo canciones y tocando como un profesional. Aquella misma tarde, Michael me enseñó una hermosa melodía a piano que había compuesto. “Es una canción para ti. La he compuesto pensando en ti. Se llama Blanca.” Me dijo con su adorable y suave voz. Luego me la tocó y yo lloré de emoción. Es una canción preciosa, mucho más que cualquiera de Bach, Beethoven, Vivaldi o quien sea. Era una canción digna de ángeles.
Me daba la sensación de que Michael también sentía algo especial por mí, pero prefería dejar que las cosas fuesen lentas y que el destino actuase…Y no imaginas, diario, ahora me llama mi tío no me da tiempo a contarte detalles… Pero, ¡ayer le besé y me dijo que me quería!

SOBRE MÍ:

·3 personas: Michael, Lun, Tina
·3 olores: limón, café, rosas
·3 sabores: canela, sandía, chocolate
·1 color: blanco
·1 día de la semana: sábado
·1 mes: mayo
·1 sentimiento: amor
·1 recuerdo: Lun consolándome en el bosque
·1 raza: elfos… no, mejor dicho, arpa-yinn
·1 cualidad mía: dulce
·1 defecto mío: muy curiosa
·1 deseo: Michael




                                                                          * * *
Mis queridas amigas... ¡He vuelto! Tras unas vacaciones muy agradables, aquí estoy de nuevo... Espero que vuestro verano también vaya muy bien, y que os guste este nuevo capítulo, un tanto especial... Me ha resultado bastante fácil escribirlo, supongo porque se trataba de escribir lo que siento en primera persona... Espero que os guste chicas. ¡Gracias a todas por vuestro apoyo y por vuestros comentarios! Un beso muy fuerte y todo mi amor,

Capitana Amanecer


2 comentarios:

  1. Guauu! Cuanto tiempo! Como te dije aquí sigo. Me alegro de que te hayan ido tan bien las vacaciones, yo ahora estoy fuera también!

    En cuanto al capítulo, genial como siempre. Estoy impaciente por ver lo que pasa ahora con Michael y Blanca!

    Un besazo guapa!

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  2. Dios! No puedo creerlo! Cuanto tiempo!
    La espera se me hizo eterna! Me alegra que haya terminado al fin!

    Solo queria decir que este capitulo me ha encantado. Fue magico, como si Blanca de verdad me estuviera hablando, y eso me gusta. Ame la ternura con quenarra su amor por Michael. Bellisimo.

    Espero que hayas disfrutado mucho tu verano. Y que pudas continuar pronto.
    Un beso, linda!

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