La historia dos almas especiales destinadas a amarse, de dos almas gemelas. El dolor y el esfuerzo para conseguirlo, la esperanza y el valor necesarios para salir adelante, la belleza de nuestro mundo y de los mundos paralelos... Y la magia del amor.



lunes, 12 de septiembre de 2011

Capítulo XIV: La Magia del Amor

Chicas! :) Qué tal?
He decidido dejaros este capítulo como un regalito. No sé si el jueves siguiente podré publicar, pero, en caso de que no pudiese, lo haré el sábado. Esté capítulo es corto y muy especial... Espero que os guste, y, por favor, tomaos la molestia de comentar!
Muchos besos,
Capitana Amanecer.


Cuando la luna llena teñida de rojo comenzó a asomar de entre las montañas, un tiempo después de haber terminado de cenar y cansada de leer, Blanca se acostó en su enorme cama. No le gustaba dormir allí sola; por supuesto, era mucho mejor cuando Michael se tumbaba junto a ella y la abrazaba, dándole calor y quedándose dormido al instante, agotado. Sentía la esencia del arpa-yinn en su habitación; una camisa de él, los dibujos de ambos, la ropa de repuesto de Michael… y su aroma. Ese inconfundible y adorable perfume cálido y dulce, salvaje y vivo. Michael… bendita criatura. Blanca le adoraba con toda su alma. Era imposible resistirse a sus encantos, aunque él no se diese cuenta. Bueno, tal vez sí se daba cuenta de que la chica se volvía loca cada vez que él salía de la ducha con todo el cuerpo y los rizos mojados, cuando le sonreía de aquella manera tan sensual, cuando la abrazaba y le hablaba al oído. Oh, por supuesto que Michael era consciente de lo sexy que era, pero de alguna manera, no le importaba en absoluto.
La joven abrió el balcón para que la brisa fresca de la noche entrara en su habitación, y luego se acostó.
El sueño comenzó a acariciarle, lentamente. A Blanca le encantaba aquel momento, en el que el sueño la adormecía y anulaba todos sus sentidos, y luego, dulcemente, la dejaba dormida.
Pero aquella noche, cuando empezaba ya a soñar y a perder conciencia de la realidad, los brazos más dulces del mundo la rodearon suavemente desde detrás suyo. La joven sintió el peso de un cuerpo tumbarse a su lado y los besos de Michael (suaves, dulces, breves, frescos) en su nuca, erizándole el vello.
-         Michael, cariño.- susurró la joven, despertándose del todo, sorprendida, dándose la vuelta para contemplarle. Como siempre, guapísimo, con su ropa blanca destacando en la penumbra de la noche y sus ojos grandes e inocentes.
-         Buenas noches.- dijo él, con dulzura.
-         Buenas noches, ¿cómo has entrado?
-         Por el balcón.- dijo él con una sonrisa pícara.- Es un poco arriesgado que lo dejes abierto… Pueden entrar extraños.- añadió, riéndose.
-         Claro. A nadie con un poco de inteligencia se le ocurre trepar por un balcón de un segundo piso, sobre todo si no es un experto escalador.- inquirió ella, enarcando una ceja. Luego soltó una risilla y le besó en la frente.
-         Vaya, ¿debo ofenderme?
-         No, no creo.- ella le guiñó un ojo y Michael sonrió. Después de contemplarle un rato, Blanca le preguntó:
-         ¿Estás cansado?
-         No.- era la primera vez que Michael le decía que no estaba cansado. Blanca le miró, extrañada.
-         ¿No?
-         No. Es que- el arpa-yinn acercó sus carnosos labios al oído de la joven, y rozándolos con suavidad, murmuró:- hay algo muy importante que me quita el sueño.
-         ¿Ah, si? ¿Y de qué se trata?- preguntó Blanca, comprendiendo el juego e incorporándose un poco.
-         Déjame explicártelo.- Michael se sonrojó pero aún así dijo:- ¿Qué te parece si continuamos donde lo dejamos anoche?- Blanca no pudo ocultar su sorpresa y también su agrado, y balbuceó algo antes de sonreír y susurrar:
-         Perfecto.

Ambos clasificarían aquella noche como la mejor de sus vidas.

A la mañana siguiente, cuando Blanca despertó, el sol ya estaba bastante alto. Aún sin abrir los ojos, sonriendo, recordó segundo por segundo la noche anterior, sintiendo aún los labios de Michael besando todo su cuerpo como roces de alas de mariposas, sus manos acariciando cada una de sus curvas, su pecho agitado y su respiración jadeante, sus ojos brillantes por la excitación y la emoción del momento, aquel embriagante placer y los fuertes brazos del arpa-yinn rodeándola y atrayéndola hacia sí; y más tarde, su hermoso cuerpo color café agotado, abrazado al de ella… Sí, realmente había sido la noche más bonita de su vida.
Abrió los ojos y se incorporó. Por supuesto, Michael se había marchado silenciosamente a trabajar horas antes, y Blanca sintió lástima por él; estaría cansadísimo. Se decidió a intentar entrar en la cocina y coger algo de comida para él; la joven solía ofrecerle una parte de su desayuno, pero no tenía nada de fruta y Michael siempre lo rechazaba.
Mientras  se dirigía a la cocina, la joven pensaba. ¿Por qué Michael se había mostrado tan asustado hacía dos noches, pero al día siguiente parecía preparado y dispuestísimo a hacerlo? Ni idea, Blanca no podía entenderlo. Tal vez había hablado con Lun y el elfo le había explicado todo, tal vez Michael se lo había pensado mejor… Todo podía ser.
La cocina, como siempre, estaba ocupada por Rosa, que le chilló a Blanca para que se alejase rápidamente de su vista.
-         Sólo vengo a coger algo de desayuno.- respondió ella, fríamente.
-         No seas mentirosa. Tina te ha llevado el desayuno, lo sé. Quieres coger comida para el arpa-yinn, pero nada de eso.
-         Tengo más hambre, eso es todo. No estás en condiciones de decirme qué debo hacer, Rosa.- y antes de que la cocinera pudiese protestar, Blanca tomó dos manzanas y un plátano de un frutero y se marchó de allí. No era una excusa tan mala, pero no funcionaba todos los días. Pasadas unas horas, Michael iría a la cocina, a ayudar a Rosa, pero por supuesto, ella no le dejaría comer nada, y él, tan dócil y obediente, no se atrevería a hacerlo.

Blanca encontró a Michael podando unos arbolitos pequeños, con sumo cuidado. En cuanto la oyó llegar, al arpa-yinn se le iluminaron los ojos. Dejó su tarea y corrió a abrazarla.
-         Buenos días.- dijo ella, cuando se separaron.- Te he traído esto.- mostró las frutas, sonriendo. Michael sonrió aún más, conmovido.
-         Oh, no tenías que…- ella le silenció poniéndole un dedo sobre los labios.
-         Estarás agotado y hambriento.- Michael asintió, dándole un mordisco a una de las manzanas, incapaz de contener más su apetito.
-         Gracias, mi amor.- murmuró, besándola brevemente en los labios. Los del arpa-yinn sabían a manzana fresca.
-         De nada.- Blanca sonrió.- ¿Quieres que te ayude?- pero Michael negó con la cabeza.
-         Nada de eso. Ve a descansar, tú también estarás muy cansada.
-         Ya he descansado.
-         Entonces, lee o dibuja.
-         No me apetece.
-         Báñate en la piscina.
-         No hace mucho calor.
-         Desayuna.
-         Ya he desayunado.
-         Da un paseo.
-         Estoy cansada.
-         Entonces, descansa…- y los dos prorrumpieron en carcajadas.
-         De verdad, Blanca, no quiero que me ayudes. Además me queda muy poco con esto, pronto iré a la cocina.
-         Pero yo quiero estar contigo…
-         Cuando termine, iremos a dar un paseo, ¿Qué te parece?
-         Todo contigo me parece genial, Michael.- y él se derritió. Sonrió y dijo:
-         Entonces, te buscaré cuando termine.
-         Vale. Te quiero.
-         Te quiero más, Blanca.

6 comentarios:

  1. Esta es la clase de regalos que me gustan... que capítulo!!! Corto, pero precioso. Blanca no tiene consideración... como se le ocurre cansar a Michael de ese modo, que al día siguiente le tocaba trabajar!!! Jaja

    Oye, de verdad, dime tu secreto. ¿Como lo haces? ¿Como consigues escribir de esta manera? Me parece que tienes una habilidad fantástica, no lo dejes nunca!

    Besazos, y espero el próximo capítulo :)

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  2. Jajaja gracias, Adia! :) Me alegro de que te guste mi regalo ;)
    No creo que escriba mejor que tú, Adia! Me parece que ambas tenemos una habilidad, que consiste en creer, creer para imaginar e imaginar para crear :) y este es nuestro resultado!!
    Muchos besos, y de nuevo, gracias por tu apoyo! :)

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  3. Sin duda tenemos mucho que agradecerle a Michael... sin él yo jamás hubiera empezado a escribir, y jamás te hubiera conocido a ti o a tu historia. Michael une y saca lo mejor de cada uno.

    Todo lo que te digo es la pura verdad, así que no me lo agradezcas! :)
    Un beso!

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  4. Estoy totalmente de acuerdo contigo!^^ Me alegra pensar que esto es lo él querría haber conseguido! :) Muchos besos guapa! :)

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  5. Que me ha encantado!
    Corto, pero excelente.

    Para serte sincera, me parece que cada vez logras encontrar la manera de mejorar en tus relatos, y ésta vez no ha sido la excepción.

    Ha sido mágico. Simplemente mágico.

    Saludos! Un beso!

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  6. Muchas gracias, Julia! :) Me alegro mucho de que te guste, realmente intento agradar a los lectores y me alegra saber que lo consigo! Muchos besos! :)

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